Tesis de Maestría en Divinidades
Por el Apóstol Moisés Huanca
Los manuales de Hermenéutica en circulación en el pueblo evangélico de América Latina son producidos por editoriales dirigidas por misioneros americanos y con sede en Estados Unidos, salvo uno, que enfoca particularmente el tema de la Hermenéutica y su relación con la Teología Histórica (Hermenéntica Bíblica, por José M. Martínez, Editorial CLIE, Barcelona, 1984), el cual nos viene de España. Tales obras, cuya lista completa aparece al final de la presente Tesis de Grado, en la Sección BIBLIOGRAFIA, son harto elementales, y tanto los profesores como los estudiantes avanzados de Hermenéutica tienen necesariamente que recurrir a materiales publicados en España por editoriales católicas (como Herder, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Ediciones Cristiandad, etc.). Sin embargo, aun tales obras resultan anticuadas en nuestro tiempo, porque solamente enfocan los mecanismos del proceso hermenéutico (la exégesis y la eiségesis), sin referirse para nada a otra dimensión de la hermenéutica, que es el Código de la Biblia, que ha sido enfocado con responsabilidad en el Aula Magna de la CBUP por el Dr. Moisés Chávez. Rabi Axelrad, el Rabino de Bolivia hace una década (actualmente reside en Modiín, Israel), se opone enfáticamente a catalogar el Código de la Biblia (concretamente hablando, la Secuencia de Letras Equidistantes o SLE), como eiségesis. Para él se trata de una modalidad de exégesis. Pero en un forum abierto en el Aula Magna de la CBUP se ha llegado a la conclusión de que no es exégesis ni eiségesis, sino una dimensión desconocida de la Hermenéutica Bíblica a partir del Texto Masorético o edición oficial de la Biblia en el pueblo de Israel. Sobre esta temática, Ediciones CBUP-CEBCAR viene a ser la única empresa editorial que ha publicado materiales que hoy por hoy están dando la vuelta al mundo por medio del Blog de la CBUP y MISIONOLOGICAS, el Boletín de la CBUP.
Sin embargo, la exploración del tema de la Hermenéutica Bíblica aun no ha tocado fondo, como resulta de los debates sobre el tema llevados a cabo en el último seminario de la CBUP (Julio del 2009), en que se enfocó una dimensión particular y urgente de la Exégesis Bíblica, que se ha denominado “Decodificación”.
La Decodificación no es propiamente una metodología, ni tiene posibilidades de convertirse en una modalidad o escuela de Hermenéutica, pues cada caso de decodificación se reviste de características propias, y por ende, requiere de un enfoque particular.
El concepto de Decodificación depende del concepto sine qua non de Codificación, el cual ha sido expuesto en la obra Biblia y Decodificación, por el Dr. Moisés Chávez. La Codificación es resultado de un proceso de oscurecimiento del sentido de un texto o pasaje particular de la Biblia debido a diferentes causas. La Decodificación, que vuelve a exponer el texto en su sentido original es, por tanto, una modalidad exegética, aunque quizás no debidamente explorada. El Lic. Moisés Huanca se ha propuesto exponer la problemática.
Las causas más frecuentes de codificación son las siguientes:
1. Textos Memorizados
Los textos memorizados son a veces oscurecidos por el mismo proceso de memorización y de repetición tipo “mantra”. Un caso dramáticamente sobresaliente es el caso de la Oración del Señor, conocida como “el Padrenuestro”. Es un texto tan poco penetrado hermenéuticamente, que se hace difícil para los predicadores y líderes religiosos, en todas las ramas de la Cristiandad, predicar al respecto con meridiana claridad y compenetración.
La manera de decodificarlo, según Rabi Axelrad, es tomando en cuentas que se trata de una tefiláh u oración típicamente judía. Este criterio, de por sí, abre las puertas de su decodificación y tratamiento exegético.
2. Textos usados fuera de contexto
Tal es el caso de Apocalipsis 3:20, tan usado en los sermones de evangelización, sin tomar en cuenta que su ubicación en el libro de Apocalipsis es una carta dirigida a una iglesia de la provincia romana de Asia en la ciudad de Laodicea. El texto nos dice, de una manera marcadamente irónica, que no obstante que el Señor Jesús es el Señor de la Iglesia, y la Iglesia es de Cristo, en la iglesia de Laodicea se le ha expulsado, se le ha disciplinado, se le ha excomulgado, se le ha sacado fuera y se le ha cerrado las puertas. Pero él quiere entrar a su Iglesia para restaurar la verdadera comunión, que es una comunión “en Cristo”. Pero no empuja la puerta, ni la patea, sino que toca con la mano para ver si alguno osase abrirle. Si tal cosa ocurriese, la restauración de la comunión se presenta como un banquete teniendo como huésped de honor al Señor Jesús en tu casa.
Cualquier hermeneuta podría decir que el pasaje se dilucida por simple exégesis, sin requerirse de la modalidad exegética de la Decodificación. Pero no es así, porque el pasaje seguiría codificado, es decir, sin posibilidades de una exégesis al 100 por ciento, mientras no se enfatiza en la palabra “alguno”: “Si alguno oye mi voz”.
No se trata de una iglesia local en la ciudad de Laodicea, a la manera de las micro o mega iglesias evangélicas de la actualidad. No se trata de que alguna persona que permanece en vigilia atina a oir la voz del Señor y le abre las puertas de la Iglesia, aun sin el conocimiento y consentimiento de los demás miembros de la iglesia, actuando por encima de la autoridad del pastor u hombre fuerte, sobre todo si se trata de algún “ungido de Jehovah”. Esos le tienen recelo y bronca al Señor, porque creen que les quita su chamba y les pone al descubierto.
Se trata más bien de la ciudad toda, en la cual la iglesia cristiana está formada por todos aquellos en dicha ciudad que confiesan que Jesucristo es el Señor y que ellos pertenecen a su Iglesia, que es una dimensión del pueblo de Dios.
Parecería que tal observación no tendría consecuencias prácticas, pero en realidad revoluciona nuestra Pastoral, porque allí donde el pastor aun no ha llegado, a causa de su recargada agenda o de su falta de relaciones públicas y espirituales, el Pastor con mayúscula sí ha llegado y ha tocado la puerta de un hogar en particular. Tomando en cuenta este hecho, tenemos la conclusión de que los actos de consagración y comunión en la iglesia local, llevados a menudo a puertas cerradas, no pasarían de ser actos de show y de manipulación espiritual, si no tienen relación con una pastoral personal llevada a cabo por cualquier miembro de la iglesia local actuando en nombre del Señor. No estamos hablando de las famosas “visitas pastorales”, sino del testimonio mutuo y comunal.
La pastoral cuyo único objetivo es hacer que una persona vuelva al redi, concebido como la iglesia local, puede no ser más que un acto mediático que se evidencia en las estadísticas, en los informes, pero no en una verdadera restauración de la comunión.
3. Textos usados como disco rayado
Está de por medio una temática reducida de predicación que reincide en unos pocos, y en algunos casos, en un solo tema de predicación que convierte a la labor homilética en un disco rayado. Tal es el caso de la predicación sobre el diezmo, que ha llevado a la codificación de varios pasajes de las Escrituras, a los cuales no se puede penetrar más por medio de la “teología de los pactos de prosperidad con Dios” que es el tema actual de Enlace TV para levantar fondos para diversas iglesias que están en enlace.
La predicación de Kash Luna, Jonás González, Rony Cháves y otros ha de ser motivo de decodificación en el Aula Magna de la CBUP, a fin de que la verdadera bendición de Dios alcance a la Iglesia Evangélica, la cual ahora está a la casa de las cuentas bancarias de todos cuantos caen en su red.
4. Textos que caen víctimas de sistematización teológica
Otro mecanismo que ha llevado a la codificación, no solamente de textos aislados de las Escrituras, sino de todo el Nuevo Testamento, es resultado de un largo proceso de sistematización teológica llevada a cabo en los Concilios Universales o Ecuménicos, los primeros de los cuales se han llevado a cabo en lo que actualmente es Turquía.
El ejemplo más notorio es la temática de la Santa Trinidad, que no obstante ser un ejercicio de reflexión provechoso, puede llevar al extremo de codificar ante el espíritu del lector de todos los tiempos el concepto acerca de la unidad y singularidad de Dios que ha quedado codificado en los términos sistemáticos Padre, Hijo y Espíritu Santo, cuando son considerados como tres personas que en su conjunto hacen un solo Dios.
Los creyentes judíos del primer siglo, es decir, nuestros primeros misioneros, antes de que existieran los misioneros que tuvieron como base Constantinopla, Alejandría, Antioquía, Roma, Londres, Nashville o Seúl, no tuvieron el dilema mental y conceptual del cual somos producto los cristianos de todos los siglos siguientes. Porque el Padre, en la mentalidad judía reflejada en la Biblia como libro judío, es Dios como Creador. El Hijo es el mismo Dios en su mayor teofanía que consiste en entrar a la humanidad como un embrión y nacer de una mujer para llevar a cabo la misión de restaurar el universo. Y el Espíritu Santo es el mismo Jesús en su relación invisible pero real con los suyos de manera personal hasta el fin del mundo.
El problema de la mentalidad cristiana y de la Iglesia Cristiana, lo que nos ha llevado a meternos innecesariamente en inmensos problemas de formulación sistemática aun blasfema, ha sido el prurito por la sistematización, cuando lo que era necesario y prioritario era nuestra relación personal con el Dios Unico, la cual es una relación de vida.
El Dr. Moisés Chávez ha ilustrado el tenor de la mentalidad judía no expuesta a sistematización, que era la mentalidad de San Mateo, de San Pedro, de San Pablo, y de cualquier santo de la Iglesia del primer siglo, incluidos los santos chiquitos, como San Tito, mediante, no el triángulo equilátero, sino mediante el ángulo cuyo vértice toca la línea horizontal de la humanidad, pero sus vectores se proyectan al espacio para ilustrar a la mente humana en qué consiste la infinitud de Dios. Este diagrama es resultado de su curso de Cristología dictado en Cochabamba en el año 2007, en la Escuela de Capacitación Misionera Mundial (ECAM), que dirige el Dr. Luis Alberto Romay Guerra:
De semejante proceso de sistematización ha sufrido la Pneumatología, evidenciado en un proceso de codificación respecto de la actuación del Espíritu Santo.
La Pneumatología tardíamente llegó a cobrar impulso con el surgimiento de la Iglesia Pentecostal, fruto de una experiencia pentecostal. No obstante, los teólogos pentecostales no supieron aprovechar la oportunidad como para producir literatura teológica y misionológica que en lo posible nos libere de las ataduras de la sistematización, que es considerada como un mal necesario.
5. Codificación que es resultado de lo obvio
Es un hecho harto conocido que muchos casos de codificación para las generaciones futuras se debe a que algo era obvio y evidente al principio, por lo cual no hubo necesidad de explicarlo, con el consecuente resultado de que para las generaciones del futuro eso que era claro y evidente llega a ser codificado.
Es el caso de la temática central de la predicación de Jesús, a quien consideramos un excelente predicador, porque sin duda, su predicación a sus discípulos fue captada al 100 por ciento, por cuanto no podemos dudar de su capacidad como comunicador.
¿Cuál era dicha temática?
La temática del “reino de los cielos”.
Empezamos a decodificar esta temática con que el término “de los cielos” (en hebreo: Ha-Shamáyim), es un término para referirse a Dios en Israel, por temor de usar aun la palabra genérica “Dios” con respecto al Dios de Israel. Una evidencia de la codificación de este concepto, es que en todas las ediciones de la Biblia en español se escribe “reino de los cielos”, cuando debía escribirse “reino de los Cielos”, así como escribimos “reino de Dios” y no “reino de dios”.
Pero, ¿qué cosa es el “reino de los Cielos”?
Una prueba de que el concepto está codificado es que los más grandes teólogos modernos divagan en sus conceptos, no obstante que, como dijimos, el concepto es evidentemente claro en las páginas del Nuevo Testamento, particularmente en las enseñanzas de Jesús..
¿Cómo se decodifica?
El Dr. Chávez ha procedido a decodificarlo aplicando la metodología de detectar “paralelismo membrorum” en el texto del Nuevo Testamento, cuando otros expositores pensaban que esta característica literaria era cosa del pasado, del remoto Movimiento Sapiencial que produjo los libros de Salmos, Proverbios, Job, Eclesiastés y otros textos bíblicos. En su Discurso de Orden para la Graduación de la Promoción 2009, “John E. McKenna” de Doctorado de la CBUP, y asimismo en la Iglesia “Comunidad Cristiana Vida Abundante” de Salamanca de Monterrico, que pastorea el Pastor Pedro Milla Ciriaco, él expuso “al revés”, es decir, empezando del final y terminando con el comienzo, el capítulo 13 de Mateo, que nos muestra que la Palabra de Dios es el tesoro que contiene “novedades” y “antigüedades” (Mateo 13: ).
¿Y por qué él decía que el reino de Dios o el reino de los Cielos se ha acercado o ha venido?
Porque él es la Palabra de Dios. El reto de la decodificación reside en que la palabra “palabra” en español es femenina. En hebreo, Davar, es masculino y cabe referirse a Jesús, quien es el Logos divino, de quien profetiza Isaías diciendo: “Así es mi Logos que sale de mi boca: No volverá a mí vacío, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperado en aquello para lo cual le envié.”
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