Por Moisés Chavez
En julio del 2008 los estudiantes del Programa de Doctorado de la California Biblical University of Peru tuvieron un raro privilegio académico, único en su género, que seguramente no se ha dado ni se dará, no solamente en ningún país de América Latina, sino quizás en ningún país del mundo: En poquísimo tiempo pudieron tener una introducción al arameo bíblico y al texto de la Peshita (la Biblia en arameo), y no se trató de un curso de gramática, sino de filología combinada con crítica textual a partir del invalorable texto de la Peshita que nos ayuda a entender y a decodificar muchos misterios ocultos a lo largo de milenios.
—Es el idioma que hablaba Jesús, ¿verdad?
—Es uno de los idiomas en que él se comunicaba y constituye la fuente más cercana de la enseñanza de Jesús que ha sido vertida en los Evangelios.
—¿Y lo asimilaron? Me refiero a los apóstoles de la CBUP.
—¡Por supuesto! Imagínate que algunos sentían un placer especial en pronunciar el arameo a la manera de los personajes de La Pasión de Cristo, el documental de Mel Gibson filmado en arameo.
—¿Cómo se dice “guau” en arameo?
* * *
Entre los estudiantes del Programa de Doctorado se encontraba el Dr. Luis Alberto Romay, former Mister Bolivia y actual Rector de la ECAMM, quien quedó asombrado de todo cuanto se logró con ese curso super corto. El pudo apreciarlo, quizás mejor que los demás estudiantes de grado, debido a su vasta erudición respecto de la Peshita.
También estuvo entre los más aplicados, el Dr. Casiodoro Chico, novelista, autor de La Ishah Agradecida, un bello exponente de midrash que ha sido catalogado por la crítica literaria como más impresionante que la super producción cinematográfica La Teta Asustada, de Claudia Llosa.
Pero alguien más vio, asombrado, los resultados de ese curso sensacional: El congresista Dr. Daniel Bocanegra Barreto, Padre de la Patria, quien tuvo la iniciativa de que se concediera en el Aula Magna de la CBUP el título de Doctor Honoris Causa a la mayor exponente del idioma arameo que, modestia aparte, llegó a dominarlo en tiempo récord: Nuestra querida hermana Atana de Bilam, de la Iglesia de los Ultimos Díaz, que gracias a su dominio del arameo nos ayudara a descifrar un inquietante misterio que ha permanecido codificado por más de tres milenios.
Los argumentos del Dr. Bocanegra fueron sustentados en medio de gran expectativa y de estruendosos aplausos.
—¿De dónde es ella?
—Ella nació en Iraq.
* * *
Pero la Biblia sigue llena de misterios que descifrar. A la mayoría de ellos se puede penetrar mediante la hermenéutica, particularmente la exégesis según el método histórico-gramatical, ya sea a partir del texto traducido a nuestro idioma, o mejor aun si se recurre a los idiomas bíblicos: Hebreo, arameo y griego. Sin embargo, apunta el Rabí Moisés Huanca, otros misterios sólo pueden ser decodificados mediante lo que él denomina “decodificación”, ya sea a partir de palabras claves dentro del texto a interpretar o de claves derivadas de los recursos de la crítica textual, entre ellos, la comparación de manuscritos.
Pero otros misterios escapan de todo razonamiento, como es el caso de la historia de Números 22, concretamente la sección 27-33 que desde ya os invito a examinar antes de proseguir con nuestra gesta de decodificación.
Balaam es un extraño personaje que no era del linaje de Israel y los eruditos bíblicos debaten por milenios si se trató realmente de un profeta, o de un adivino o de un poderoso brujo de la estatura del Huachano o de Benny Hinns. Yo, personalmente, creo que era profeta, porque los misterios de la profecía no tienen por qué ser exclusivos de los israelitas ni de los evangelistas. Pero como muchos profetas modernos que son antisionistas confesos, él torció su camino en pos de cuantiosos honorarios, y lo pervertió a tal extremo, que intentó trocar la bendición en maldición.
Pero no pudo.
* * *
Bueno, no pudo relativamente hablando, porque bendijo al pueblo de Israel a largo plazo, señalando su gloriosa historia que se extiende hasta el día de hoy en que destaca entre las naciones el poderoso Estado de Israel. Pero sí le hizo daño a corto plazo, un daño realmente trágico y doloroso.
El Apóstol San Pedro se refiere al paradigma del profeta Balaam al hablar de los profetas de su tiempo, que no faltan también en nuestro tiempo. Esto es lo que dice en su Segunda Epístola Universal: “Abandonando el camino recto, se extraviaron al seguir el camino de Balaam hijo de Beor, quien amó el pago de la injusticia y fue reprendido por su iniquidad: ¡Una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, frenó la locura del profeta!” (2 Pedro 2:15, 16)
El Apóstol Pedro indica que si no hubiera sido por aquella burra, perdón, asna, las consecuencias de lo que el loco profeta Balaam tenía en mente hacer contra la comunidad israelita hubieran sido muchísimo peores. Pero, no podremos realmente endender qué hay de por medio, si no examinamos primero el incidente.
* * *
Esto dice Números 22:27:32:
El asna (es decir, la burra), al ver al ángel del Señor, se recostó debajo de Balaam. Y éste se enojó y azotó al asna con un palo. Entonces el Señor abrió la boca del asna, y ésta le dijo a Balaam:
—¿Qué te he hecho para que me hayas azotado estas tres veces?
Balaam respondió al asna:
—¡Porque te burlas de mí! ¡Ojalá tuviera una espada en mi mano! ¡Ahora mismo te mataría!
El asna dijo a Balaam:
—¿Acaso no soy yo tu asna? Sobre mí has montado desde que me tienes hasta el día de hoy. ¿Acaso acostumbro hacer esto contigo?
Y él respondió:
—No.
Entonces el Señor abrió los ojos a Balaam, y él vio al ángel del Señor de pie en el camino, con su espada desenvainada en su mano. Balaam se inclinó y se postró sobre su rostro, y el ángel del Señor le dijo:
—¿Por qué has azotado a tu asna estas tres veces? He aquí, yo he salido como adversario, porque tu camino es perverso delante de mí. El asna me ha visto y se ha apartado de mi presencia estas tres veces. Si no se hubiera apartado de mí, yo te habría matado a ti, y a ella habría dejado viva.
Entonces Balaam dijo al ángel del Señor:
—He pecado.
* * *
—Misterioso este pasaje, ¿verdad?
—Este es un pasaje en extremo codificado.
—¡Recontra codificado!
—A continuación mencionaré sólo algunos detalles que acusan codificación y que fueron tratados en el Aula Magna de la CBUP:
Empecemos con la persona misma de Balaam. ¿Era un profeta exitoso o no? ¿A qué se debía su fama internacional?
Luego, el hecho de que hablara con su burra. ¿Te das cuenta hasta qué punto el pobre estaba codificado? El diálogo fluye natural, como si fuera común que las burras hablaran. —A propósito, el Dr. Casiodoro Chico, que estaba durmiendo a lo largo de toda la clase, he aquí que de pronto se despertó fuera de contexto y pensó que Balaam conversaba con su mujer, la cual le dijo, agradecida: “Sobre mí has montado desde que me tienes hasta el día de hoy.”
En tercer lugar, el caso que más nos importa por el momento: ¿En qué idioma conversaron la burra y Balaam? —La burra por delante, conforme a la etiqueta.
* * *
Aquí está el detalle: Conversaron en arameo.
¿En qué otro idioma podían haber conversado, si el idioma de Balaam era el arameo, porque él provenía de la ciudad de Petor, que estaba junto al río Eufrates, en una región donde se hablaba arameo. Aunque parece, según el testimonio de los traductores de la Peshita y la Vulgata respecto de la información de Números 22:5, que desde hacía poco tiempo él se encontraba residiendo en el territorio de los hijos de Amón, quizás para estar más a la mano si acaso era contratado para alguna maldicioncita.
—¡Qué fregado es Dios! ¡Echarle a perder su fiesta, como cuando maldecían al Apóstol de la Mancha desde Radio del Pacífico, ¡en el nombre de Cristo Jesús!
—La información a que hago referencia está en la Biblia Científica RVA en una nota de pie de página.
—¿Y por qué no le habría hablado en el idioma de los amonitas o en inglés?
—Porque el idioma materno impresiona más. Además, en Amón el arameo era bastante conocido, y es posible que la burra no haya tenido tiempo para aprender bien el amonita.
* * *
—Volviendo a la moción del Rev. Dr. Daniel Bocanegra Barreto, más conocido en nuestro medio como Daniel el Travieso, te contaré que una vez debidamente sustentada fue apoyada por la mayoría, para que no se aburra.
—¡Cómo es posible! ¡Qué tal atrevimiento! Para tu información, la hermana Atana de Bilam es una burra.
—What?
—No es otra que la burra de Balaam, porque así se dice “burra de Balaam” en arameo, atana de-Bilam, incluso la palabra “de”, en arameo es la misma que en español, a pesar de ser, como el hebreo, un idioma semítico tan diferente. ¡Con sólo decirte que se escribe y se lee al revés!
—¡De Ripley!
—¡Aunque usted no lo creas!
—Realmente le envidio a esta burra, porque yo no hubiera podido articular un segmento de diálogo en arameo con tal naturalidad y sensibilidad. ¡Qué conmovedor!
* * *
Tras atender, como se merece, a la moción de Daniel el Travieso, y de demostrar hasta qué punto ciertos pasajes de la Biblia están codificados, y cómo el texto arameo de la Peshita puede conducirnos a su decodificación, nos confrontamos con el pasaje de la Biblia más difícil de interpretar.
—¡Sobre el diezmo!
—No Calongo. El pasaje más difícil de interpretar se encuentra en el Evangelio de Juan 16:8-11. Por dos mil años sigue siendo un misterio, pero gracias a una sola palabrita del texto arameo de la Peshita, lo podemos decodificar.
—¡No me diga que usted sí lo puedes decodificar!
—¡Es facilongo! Pero antes leámoslo tal cual está en el texto de la Biblia Científica RVA: “Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. En cuanto a pecado, porque no creen en mí; en cuanto a justicia, porque me voy al Padre y no me veréis más; y en cuanto a juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.”
—¿Qué te parece, Calongo?
—No tan facilongo.
* * *
En serio, ¿cuántas veces has predicado a partir de estas palabras?
Los más grandes sabios de todos los tiempos han evitado comentarlas. Uno de ellos ha llegado a pensar que no son palabras de Jesús sino que su discípulo Juan pretendió expresar algo filosófico, sin éxito, y nos ha dejado en suspenso porque sus propias palabras las ha puesto en los labios de Jesús.
A propósito, este argumento, que pertenece a Bultman, el abanderado de la demitologización de la Biblia, también demuestra estar codificado, como permanece codificado todo el texto del Evangelio que empieza en Juan 13:31 y termina en Juan 18:1 (en medio del cual se encuentra inserto el pasaje en cuestión), que solamente puede ser decodificado si lo ubicamos correctamente en su respectivo espacio tiempo histórico.
* * *
Se trata de palabras que Jesús expresó en el intervalo desde que salió con sus discípulos del hotel donde habían celebrado el séder de Pésaj (la Ultima Cena), hasta que llegaron al parque de Getsemaní, más exactamente, hasta después de pasar de costadito por los edificios del Templo y antes de cruzar el arroyo del Quedrón.
—¿Por qué estas expresiones no han sido registradas por los otros evangelistas?
—¿Tú puedes responder a tu pregunta, Calongo?
—¿Porque no tenían grabadora?
—Eso es lo que dijo el Dr. Casiodoro Chico. El pensó que cuando los discípulos se fueron a la ciudad a comprar vitute y dejaron a Jesús solo junto al pozo de Jacob, Juan pudo transcribir todo el diálogo de Jesús con la germa Samaritana, porque dejó su grabadora al piecito del pozo, escondido entre unas plantitas de chulcos. Pero la verdad es que Juan, o escuchó más porque no se apartaba para nada de Jesús, o se enteró de más cosas porque era el más preguntón de todos los discípulos. Por eso Jesús lo amaba más que a los demás.
* * *
Bueno, Juan 18:1 dice: “Habiendo dicho estas cosas, Jesús salió con sus discípulos para el otro lado del arroyo de Quedrón, donde había un huerto.”
¡Qué conmovedora revelación encierra esta referencia! Porque queda decodificado, entre otros pasajes, el de la oración de Jesús por sus discípulos en el capítulo 17, al quedar en claro que oró mientras caminaba y con los ojos abiertos, que es la manera judía de orar, y con algunos de sus discípulos a su lado.
—¿Cómo? ¿El no cerraba los ojitos?
—Yo no sé de dónde habrán sacado los evangélicos eso de cerrar los ojos al orar. No es bíblico, y como reacción contra esta tradición de nuestros padres, escribí en cierta ocasión un poema que después incluí en mi libro Filosofía de la vida con el título “¡Lo he logrado!” Y dice así:
¡LO HE LOGRADO!
Me ha golpeado.
Me ha hecho sufrir hambre.
Me ha hecho saborear la soledad.
Me ha aislado.
Me ha ofuscado.
Conozco extremos de tensión.
A veces he perdido la visión.
Me ha golpeado.
Pero no me ha humillado.
Jamás hube perdido el humor,
ni él, el suyo propio.
Más bien,
como el rebote de las aguas,
me hizo aflorar de pie.
¡De pie!
Dios me quiere de pie.
¡No de rodillas!
¡Con los ojos abiertos!
¡Dios me quiere
consciente de su mundo!
¡Con la frente alta!
Dios me quiere orgulloso
y sin vergüenza.
¡Siempre en el camino!
¡Siempre en la acción!
Dios me quiere en la escena.
Me ha golpeado.
He saboreado el desdén.
Pero a codazos
me hice ciudadano del Edén.
¡Lo he logrado!
* * *
—¡Con los ojos abiertos! ¡Guau!
—Volviendo al pasaje más difícil de toda la Biblia, dijimos que podemos decodificarlo a partir de una palabra clave, una palabra aramea, que está en Juan 16:8 en el texto de la Peshita. Es la palabra najsívhi, que en el texto griego es elénxi, que en la RVA ha sido traducida “convencerá” (la palabra que subrayé) siguiendo la tradición de los revisores de la Biblia para quienes el concepto aún sigue codificado. El Rabí Moisés Huanca expresa al respecto: “Este es un caso en que el texto en español está codificado a causa de una traducción deficiente, la cual resulta de que la palabra griega del manuscrito del Evangelio de Juan ha sido entendida en una acepción que le es propia pero que no estaba en la mente del autor del Evangelio.”
—¿Me puedes decodificar las palabras del Boliche Mosca?
—¡Claro, Calongo! Es facilongo: El dice que Juan usó la palabra griega elénxi, que significa “convencerá”, como lo tiene la Biblia Científica RVA y las demás versiones, pero que tiene otra acepción que con toda seguridad es la que se debe tener en cuenta en este pasaje.
—¿Cuál?
—Para que entiendas bien, volvamos al texto de 2 Pedro 2:16, que trata de la burra de Balaam. Así dice la RVA: “Y fue reprendido por su iniquidad: ¡Una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, frenó la locura del profeta.” —Se refiere al diálogo en arameo que entablaron la burra y el profeta Balaam.
* * *
En este texto del Apóstol Pedro, la Peshita tiene exactamente: “Y la reprensión de su iniquidad fue para él una burra muda.” Mientras en griego tenemos un verbo que se traduce “fue reprendido”, en el texto arameo de la Peshita tenemos un sustantivo: “la reprensión” (arameo, majsanuta). Es la misma palabra que aparece en el texto de Juan en la Peshita: “Cuando él venga, reprenderá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.”
Pero su sentido no es exactamente “reprender”, y menos “convencer”, ambos de implicancia positiva. Se trata de un término forense, del tribunal, cuando un reo es confrontado con la evidencia de su crimen y es condenado. En inglés se dice “to prove guilty”; en español sería “ser probado culpable”. Este no es un término forense reconocido en español, pero como dice el Chapulín Colorado, “la idea es esa”.
* * *
El Señor se refiere a la obra del Espíritu Santo, y recurre a la terminología propia del leit-motif de la sentencia dictaminada por un juez en el tribunal: El Espíritu Santo, que vendría después de la muerte, resurrección y ascensión de Jesús, probaría que el mundo fracasó con respecto a la condena de Jesús en la cruz.
—¿Por qué el mundo?
—Porque en la teología del Apóstol Juan, el “mundo” involucra al régimen romano, a la autoridad judía y a todo ser humano en lo que respecta a su confrontación con los designios de Dios.
Jesús tenía sobradas razones para recurrir a este término forense. ¿Acaso no sería en un tribunal donde se manipularía la justicia para hallarlo culpable y condenarlo a ser ejecutado en una cruz?
Evidentemente, Jesús recurre al lenguaje forense relacionado con la acusación que conduce a una condena, porque eso fue lo que “el mundo” hizo con él movido por la estrategia fatal del Principe de este mundo”: El mundo lo condenó y lo mató clavándole en una cruz, justamente a Jesús, de quien dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda, más tenga vida eterna.”
Cuando llegamos a este punto, estamos en la antesala de la decodificación de Juan 16:8-11.
* * *
No se trata de que el Espíritu Santo tenga la intención de “reprender” al mundo, y menos “convencerlo” de que actuó mal. ¿Para qué? Esa no es su misión. Más bien, la condenación del mundo sería expuesta por el Espíritu Santo ante los discípulos, para que ellos entendiesen cabalmente lo que ocurriría en la escena de la crucifixión de Jesús:
En primer lugar, los discípulos son enseñados por el Espíritu Santo que el mundo, con su pecado por excelencia, que según la teología de Juan es la incredulidad, condujo a Jesús a la cruz. Ahora se hace evidente ante los discípulos que el mundo “pecó”, es decir, siguiendo la etimología de la palabra hebrea jatá, que se traduce “pecar”, le salió el tiro por la culata.
La crucifixión de Jesús no constituye el fracaso de la Missio Dei; más bien es su consolidación.
* * *
En segundo lugar, los discípulos son enseñados por el Espíritu Santo que lo que ocurrió en la escena de la cruz demuestra que Jesús tenía razón respecto de lo que dijo sobre su persona y su procedencia. Eso es lo que significa aquí la palabra “justicia”. Justamente, en hebreo, “tienes razón” o “estás en lo cierto”, se dice atá tsodéq, aunque literalmente quiere decir “tú tienes justicia”.
Los judíos consideraban que Jesús blasfemaba cuando decía proceder de Dios. En el Evangelio de Mateo 26:63, 64 se registra el siguiente segmento de diálogo en el escenario del Sanedrín:
Y el sumo sacerdote le dijo:
—¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios!
Jesús le dijo:
—Tú lo has dicho. Además os digo: De aquí en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y viniendo en las nubes del cielo.
A eso se refirió Jesús: “En cuanto a justicia, porque me voy al Padre y no me veréis más.” Bueno, no le veremos más en su ministerio terrenal, porque ascendió al cielo y volvió a Dios, pero todo ojo le verá viniendo en las nubes del cielo, tal como Jesús le dijo al sumo sacerdote.
Y Lucas 23:46, 47 contribuye a decodificar las palabras de Jesús al citar las palabras del centurión que vio lo que había acontecido cuando el Señor encomendó su espíritu al Padre y expiró: “Dio gloria a Dios diciendo: ‘¡Verdaderamente este hombre era justo!’ ”
—Que en la Biblia Sepharad traducimos de manera decodificada: “¡Verdaderamente este hombre tenía razón!”
—¡Claro! Porque sin duda ese centurión había visto morir crucificado a más de un hombre justo y no se conmovieron las potencias de los cielos.
* * *
La escena forense con que Jesús alude a su misma crucifixión, es climáctica en cuanto se refiere al fracaso del mundo al ser arrastrado por el Príncipe de este mundo a hacer lo que hizo.
Primero se confronta al mundo con su fracaso.
Luego se lo confronta con la vindicación de Jesús.
Y finalmente se lo confronta con su juicio, interesantemente no del mundo (no se está hablando en términos escatológicos), sino del Príncipe de este mundo. Y no se dice que ha de ser juzgado, sino que “ha sido juzgado” (y condenado).
Es que la victoria de la cruz no es cuestionable, ni tiene connotación histórica o temporal, sino que es definitiva y categórica: Jesús dijo tales palabras mientras caminaba con sus discípulos (Juan a su mano derecha), rumbo al arroyo del Quedrón y al parque de Getsemaní, es decir cuando estaba a punto de ocurrir su entrega, su humillación, su sentencia y su muerte. Sin embargo, era un hecho que el Príncipe de este mundo había sido juzgado en el decreto eterno de Dios.
¡Imposible pensar que tales palabras, con tal profundidad, hayan sido del discípulo Juan! Sin duda, él las escuchó de la boca del Señor. Este pasaje en particular hace que Juan sea vindicado en otros pasajes en los cuales da un testimonio que no han registrado los Evangelios sinópticos.
* * *
Ahora bien, el Espíritu Santo no tiene la menor intención de confrontar al mundo respecto de pecado, de justicia y de juicio. El leit-motif forense es, más bien, para indicar que el Espíritu Santo decodificaría ante los discípulos lo que estaba a punto de ocurrir en la escena de la cruz (lo que ocurrió en esa semana santa), a fin de que ellos comprendiesen el misterio eterno apresado en una burbuja de tiempo en el locus del Gólgota y pudiesen ver tras el velo desgarrado del templo el plan de Dios para la restauración del universo.
Pero las palabras del Señor no eran solamente para los doce discípulos que se movían en la escena histórica, sino para todos los que creyesen en Jesús en todos los tiempos y en todos los pueblos, a fin de darles convicción de su éxito (confrontado con el fracaso del mundo), de su razón de ser (confrontada con la autoestima errada del mundo) y de su victoria personal (que deriva de la victoria definitiva de Jesús en la cruz), contrastada con el juicio y condena del Príncipe de este mundo.
* * *
—Después de todo, ¿qué es el mundo?
—Como dijimos, el “mundo” o “este mundo”, en la teología del Apóstol Juan, es el estado de cosas en el planeta Tierra que se opone a la voluntad de Dios a lo largo de la historia y que está manipulado por Satanás. No obstante, está garantizada la victoria sobre el Príncipe de este mundo y el estado de cosas que ha generado.
—En términos propios de la Teología Sistemática, eso se llama “teodicea”, es decir, “la victoria final de Dios”.
—¡Con razón le dijo Jesús a Simón Pariona: “¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mateo 16:23).
—Atá tsodéq, Calongo. Más bien, ante toda situación debemos decir: “Venga tu reino, sea hecha tu voluntad en la tierra así como en el cielo.”
* * *
—Total, ¿le honraron a la hermana Atana de Bilam con el título de Doctor Honoris Causa, concedido por la CBUP y la ACPCA? ¿En qué quedó la moción de Daniel el Travieso?
—Los de la ACPCA dijeron que no. Que no obstante que la hermana Atana de Bilam nos había ayudado a decodificar el pasaje más difícil de la Biblia, tal título no se concede post-mortem. No es un honor póstumo.
—No me sorprendería que se lo concedan a alguno de la Promoción de los Búfalos, como al mismo Dr. Daniel el Travieso, o al Dr. Casiodoro Chico. . .
—O al Dr. Luis Alberto Romay, que es el que más destaca por sus conocimientos de arameo y de la Peshita. ¿Por qué lloras, Calongo?
—¡Porque la burra se lo tenía bien merecido!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario